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Automatización de la fuerza de ventas: empoderamiento efectivo del personal

El uso de determinados equipos conectados a la red y adaptados a la plataforma CRM de la compañía ayudan a formar equipos de ventas más inteligentes y habilitados.

La evolución del comercio ha dejado claro que una de las tendencias en las ventas consiste en la automatización de la fuerza de ventas, proceso que, apoyado en las bondades de las tecnologías de información, es capaz de aumentar rápidamente la eficiencia y utilidad de la compañía.

La dinámica actual de los mercados hace imperativo que tanto los directivos como ejecutivos de ventas de una organización estén al día con los instrumentos que se emplean para lograr una sistematización basada en la tecnología. Sólo de esta forma la empresa será capaz de empoderar a sus colaboradores en función de la productividad y rentabilidad.

Las herramientas más comunes que se utilizan para la automatización de la fuerza de ventas son las computadoras portátiles y el resto de dispositivos móviles como tablet, palm o smartphone. La capacidad de estos aparatos para ser conectados a internet permite obtener en tiempo record información actualizada de la base de datos de la empresa, gestionar clientes de forma adecuada, realizar operaciones de venta y compartir información sobre los procesos. Estas actividades, contribuyen con la mejora del servicio al cliente, apoya la toma de decisiones de los vendedores, agiliza fases y retroalimenta a la organización. En definitiva, forma un equipo humano más inteligente y habilitado cuyas cualidades pueden verse reflejadas en los números de la compañía.

La aplicación superlativa

Los dispositivos electrónicos conectados a la red y adaptados a la solución CRM (Customer Relationship Management)  de la empresa amplían significativamente las capacidades de la fuerza de ventas. A partir de la implantación de estas tecnologías en conjunto, un ejecutivo comercial puede realizar tareas sustanciales como manejo de agenda, personalización y programación de entrevistas con clientes, gestión de pedidos, verificación de stock, facturación, consulta de historial de clientes y estudios de mercado. Asimismo, crear perfiles de clientes y prospectos, analizar y pronosticar ventas o preparar informes. Los sistemas de automatización contemporáneos igualmente facilitan el flujo de información por medio de mensajería y compartir datos con otros vendedores o la gerencia.

La adecuada utilización de los recursos electrónicos en sinergia con CRM ayuda a constituir una fuerza de ventas mejor informada y capacitada para dar la mejor respuesta al cliente; generar usuarios altamente satisfechos; agilizar procesos de ventas; retroalimentar al equipo de marketing; monitorear efectivamente a la fuerza de ventas; ahorrar gastos administrativos; reducir errores de factor humano y mantener el banco de datos actualizado.

En resumen, la automatización de la fuerza de ventas reduce costos, agiliza la administración, aumenta la productividad del personal del área y permite conocer mejor el mercado. Todo esto faculta a la organización para formar al mejor talento, responder con mayor velocidad a las exigencias del entorno y aprovechar verdaderamente cada oportunidad.

 

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Diferencias entre ERP y CRM

Ni es lo mismo ni se escribe igual

El éxito de una compañía supone una adecuada gestión empresarial, por tanto, contar con un sistema informático que ayude a mejorar los procesos es clave para las organizaciones que desean sobresalir en el sector.

Con frecuencia, las pymes que buscan aumentar la productividad y rentabilidad enfrentan dudas concernientes al tipo de tecnología a implantar. Muchas de estas divagaciones surgen de las funcionalidades de los sistemas ERP y CRM, los cuales, por la frecuencia en que son confundidos, diferenciaremos a continuación.

De entrada, cabe destacar que ambos son sistemas de información y gestión que abarcan diferentes ámbitos de la organización. No obstante, al remitirnos a las siglas, por un lado encontraremos que ERP es un sistema de planificación de recursos empresariales, definición claramente definida por los términos con que se conoce a la plataforma en inglés: Enterprise Resource Planning. Por otro lado, CRM es un sistema diseñado especialmente para la gestión de las relaciones con los clientes, tal como lo rezan sus vocablos anglosajones: Customer Relationship Management.

ERP se centra en la optimización de los procesos interdepartamentales con miras a reducir los costes y aumentar la utilidad. En cambio, el objetivo principal de CRM radica en disponer de toda la información de un cliente, tanto para otorgarle a éste las respuestas que necesita como para realizar estudios de mercado que permitan diseñar mejores estrategias comerciales, como pueden ser la creación de promociones o el desarrollo de nuevos productos.

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ERP es una plataforma back office por cuanto se emplea para gestionar la comunicación y las operaciones internas de la empresa. CRM principalmente es una plataforma front office, debido a la interacción que permite generar entre la organización y el cliente.

Los módulos de negocio en que consiste un ERP pueden ser diversos: fabricación, recursos humanos y nómina, ventas, inventario, administración de la cadena de suministro, finanzas y contabilidad. Por su parte, los módulos de CRM habitualmente se basan en ventas, servicio al cliente y marketing.

Por lo general, los sistemas ERP y CRM admiten ser integrados con la finalidad de proveer una única plataforma de crecimiento empresarial. La centralización y el flujo de la información es esencial para una compañía que busca mejorar la toma de decisiones, por eso, en los últimos años la tendencia se ha mostrado a favor de aquellos ERP que contienen CRM o integran horizontalmente ambas funcionalidades.

Por lo visto, las diferencias entre ambos sistemas son tantos como sus beneficios. Mientras que un ERP puede ayudar a reducir al máximo los costes por medio de una adecuada organización de la producción y distribución, así como mediante la automatización de los aspectos numéricos como la facturación; un CRM puede facilitar la captación de nuevos clientes y la fidelización de los ya existentes, lo que evidentemente aumenta los ingresos. No hay duda de que la combinación adecuada de ambos sistemas asiste la conducción de la empresa hacia la optimización de los recursos y la maximización de la rentabilidad.

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Facilitar la declaración anual con ERP

No importa desde hace cuántos años se realice la declaración anual porque, por lo general, en cada período surgen dudas devenidas de cambios recientes por parte de la entidad tributaria o por la forma en que la empresa lleva su contabilidad y administración financiera.

Para evitar una diversidad de problemas como multas, sanciones o el pago de accesorios derivados de alguna omisión de impuestos, a toda empresa le conviene tener un manejo eficiente de la información generada durante el período fiscal, cuestión que no resulta fácil para una compañía que, habiendo registrado un crecimiento en los últimos meses, aún se apoya en las tradicionales hojas de cálculo de Excel, herramienta poderosa, sin duda, pero que en muchos casos no cubre las demandas de una organización que evoluciona a la par de las exigencias del mercado.

Los sistemas ERP (Enterprise Resource Planning) cubren áreas funcionales de la organización como recursos humanos, ventas, logística, finanzas, producción, nómina, etc., lo que permite optimizar los recursos empresariales en función del aumento de la productividad y la rentabilidad. Con la implantación del ERP adecuado, es posible manejar de manera eficaz la información sobre contabilidad, existencias, activos fijos, conciliaciones bancarias, contabilidad analítica, tesorería y procesos financieros en múltiples divisas, ubicaciones o empresas.

Un ERP permite integrar los procesos contables y de facturación, por lo tanto, registrar, ordenar y controlar todos los gastos, ingresos e inversiones, inclusive, llevar la contabilidad y facturación electrónica exigida por el Servicio de Administración Tributaria (SAT) en México, lo que favorece la emisión sencilla de comprobantes y la generación automática de XML.

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¿Y si la empresa cuenta con un software de contabilidad?

Al momento de elegir una solución informática conviene evaluar a fondo sus funcionalidades; en el caso de los ERP, éstas superan el alcance de un software de contabilidad tradicional. Comúnmente, éste maneja las cuentas individuales de negocios, mientras que los ERP manejan las cuentas de las empresas y las funciones de toda una organización. Un software de contabilidad tradicional, si bien está bastante centrado en las estadísticas y los números de los recursos, presupuestos, departamentos e informes, suele presentar limitaciones en el flujo de la información.

La necesidad de migrar a un sistema ERP o continuar con un sistema tradicional de contabilidad realmente depende de la realidad de la compañía, no obstante, hay que tener en cuenta que poco a poco las funcionalidades de los softwares de contabilidad están siendo contenidas en los sistemas ERP y la tendencia, para las empresas que esperan un crecimiento, es optar por aquella solución que provea una única plataforma para todas las funciones de negocio.

La cualidades para mantener la información ordenada, actualizada y accesible, convierten a los ERP en un apoyo esencial para los procesos de declaración y de otras obligaciones, además, evitan la duplicidad de las actividades. Controlar de manea integral bancos, nóminas e impuestos obteniendo reportes financieros mejorará la rentabilidad de la organización y la encaminará con mayor rapidez a la visión que anhela.

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Resistencia al cambio en la transformación digital

Moverse o morir

Las migraciones animales lo han afirmado: es necesario moverse, de lo contrario, una próxima temporada podría marcar el fin de un ejemplar o hasta de una especie entera.

Según el diccionario de la Real Academia Española, el término resistencia se define como la “oposición a la acción de una fuerza”. Resistir significa plantar dificultades para la comprensión, manejo, conocimiento o realización de algo. En el ámbito organizacional, la resistencia al cambio presenta una enorme desventaja: frena la adaptación y el progreso, de hecho, podría llegar a ser el factor por el que la adopción de una nueva tecnología no logre funcionar. Sin embargo, también puede ser una fuente de conflicto funcional capaz de estimular el debate saludable sobre las formas de hacer de la compañía.

El hombre es un animal de costumbres

La frase, atribuida al escritor Charles Dickens, cobra sentido al reconocer que el ser humano cuando se enfrenta a una actividad nueva, a un panorama diferente, a un desafío inédito, requiere de un esfuerzo extra por parte del cerebro para encontrar las soluciones a las interrogantes que ahora se le presentan. Caso contrario a lo ocurrido cuando la rutina es repetida una y otra vez, en forma automática.

Aún en el ámbito organizacional, las costumbres crean una zona de confort que limita a las personas en su manera de pensar, crear y sentir, pero ¿qué pasa cuándo las circunstancias y demandas del entorno cambian? Se precisa de un proceso evolutivo que permita adaptarse a los cambios y avanzar de forma individual y colectiva.

Lidiar con el engendro: el sistema

La transformación digital es la reinvención de la organización a través del empleo de la tecnología para mejorar la forma en que la empresa se desempeña interna y externamente. El término digital hace referencia al uso de la tecnología que genera, almacena y procesa datos –tecnología de la información-. Llevar adelante esta metamorfosis obliga a las organizaciones a repensar sus procesos y a asumir lo que pudiera ser su mayor reto: cambiar la cultura empresarial.

La implantación de sistemas ERP, CRM o Business Intelligence va más allá de la instalación de un paquete de software; implica un cambio en la filosofía y en las estrategias operativas y comerciales de la empresa. Se trata de un proceso que altera la cadena de valor y busca optimizar lo inherente a la organización.

Cuando a un colaborador se le informa que deberá cambiar la forma en que viene trabajando desde hace varios años, éste podría sentir confusión y manifestar su resistencia al cambio con crítica, negación, hipocresía, sabotaje, fácil acuerdo (sin compromiso), distracción (se evade el cambio) o silencio. Podría no tener en cuenta la forma en que se adaptó al sistema anterior y que sus modos de conducta son el resultado de un aprendizaje y una adaptación cumplida; por tanto, todo aquello que altere lo habitual podría parecerle difícil y peligroso. Este tipo de situaciones es frecuente constatarlas cuando un trabajador debe dejar de lado su libreta o formato Excel para tomar una Tablet en el medio del depósito e ingresar información en una plataforma totalmente extraña. Asimismo, en un departamento de marketing que, antes de contar con una solución CRM, priorizaba las ventas por sobre el deseo y la relación con los clientes.

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Ganarle al monstruo: la resistencia

Lo ideal para superar la resistencia al cambio en la transformación digital o en la implantación de sistemas operacionales o transaccionales, sería contar con un equipo de gestión del cambio; no obstante, si no se logra disponer de un equipo de profesionales de este tipo, es preciso tener en cuenta que el proyecto deberá requerir de un responsable capaz de trabajar los siguientes aspectos:

  1. Empatía: es fundamental conocer cómo los colaboradores de la empresa perciben el cambio y comprender posicionamientos, preocupaciones y miedos.
  2. Comunicación: se debe compartir la información relevante, resaltar los beneficios del cambio, apoyar la resolución de miedos, generar confianza y expectativas tan positivas como realistas.
  3. Capacitación: hará valer la inversión y promoverá el aprovechamiento pleno de las tecnologías o soluciones.
  4. Reconocimiento: es clave animar el cambio y valorar el esfuerzo de los usuarios con incentivos que alineen los comportamientos con la adopción de las tecnologías.
  5. Medición: resulta útil y motivador en la medida en que se alcanzan los objetivos.

La transformación digital involucra el empleo de herramientas diseñadas para incrementar la eficiencia y productividad de la empresa, no los problemas. Entender que la resistencia al cambio es una actitud normal y que puede ser gestionada, ayudará a la compañía a superar con más rapidez las fases de la transformación y vivir la innovación por medio de los beneficios y ventajas que las tecnologías de la información tienen para ofrecer.

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La reingeniería de los procesos de negocio como objetivo de ERP

Como es sabido, las soluciones Enterprise Resource Planning o ERP facilitan la gestión de la compañía en todos sus ámbitos: manufactura, inventarios, compras, ventas, finanzas, recursos humanos, etc. Su capacidad para integrar en un mismo sistema todos estos aspectos permite agilizar el flujo de información y los procesos en la organización.

Los objetivos destacables de los ERP están basados tanto en la optimización de los procesos empresariales, en la integración de los datos de forma fiable y oportuna, la posibilidad de acceso e intercambio de información entre diferentes departamentos, la eliminación de datos y operaciones innecesarias o redundantes como en la reducción de los tiempos y costos de los procesos. El último punto es posible de alcanzar mediante la denominada reingeniería de los procesos de negocio, reconfiguración de las formas de hacer en la organización a la que se dará especial importancia en el presente texto.

El compromiso de asumir los cambios

Las compañías de hoy día deben combatir a su competencia, pero también a sí mismas en un mercado sumamente cambiante. Por fortuna para las organizaciones, los avances en las tecnologías de información han permitido a los directivos tener una mejor visión para ejercer la planificación empresarial y liderar los cambios demandados por el entorno. La importancia creciente que se le ha dado a los procesos de reingeniería ha hecho progresar la manera de abordar la información en función de los procesos de la compañía, así, la reingeniería es la fase de cambio en la forma en que muchos ejecutivos manejan su negocio.

La reingeniería de los procesos implica el rediseño radical de la estrategia corporativa, en muchos casos, esto supone modificar el valor agregado de los procesos, las políticas y la estructura organizacional, que pasaría a cumplir con las cualidades para soportar todos los cambios promovidos y optimizar la productividad. Ante toda esta revolución, los profesionales de gestión del cambio deberán hacer lo propio para facilitar la transición y reducir las resistencias por parte de los miembros de la organización.

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Examinación y reingeniería

La adopción de una solución para la planificación de los recursos empresariales forzosamente involucra temas relacionados con el diseño de los procesos de negocio. Antes de implantar un sistema de este tipo, es preciso examinar detalladamente los procesos llevados a cabo en la organización y definir muy bien los objetivos de la implantación. A partir de una buena examinación será posible prever el flujo del trabajo de acuerdo con los métodos corporativos y tener claros los requerimientos de los usuarios antes de realizar la inversión. Esto facilitará la escogencia del sistema adecuado y el aprovechamiento efectivo de los beneficios y ventajas que éste puede proveer.

Los sistemas ERP, al integrar la información de las diferentes áreas de la compañía, dan soporte a los procesos y significan un apoyo esencial para la toma de decisiones. Por lo general, las empresas se encauzan en mejorar su respuesta frente a los requerimientos del mercado: pedido de clientes, calidad de los productos, calidad de servicio, productividad y eficiencia. Sin embargo, el alcance de una verdadera reingeniería supone un cambio disruptivo en las metodologías y estructura de la organización.

Muchos directivos concuerdan en que los sistemas operacionales tienen un efecto significativo en la reingeniería de los procesos de negocio, misma que propicia el aumento de la competitividad y la capacidad para generar valor. Por todo lo anterior, se hace difícil imaginar hoy a una empresa de los sectores manufacturero, educativo o gubernamental sin una solución que es pilar para la integración de la información y el diseño de las estrategias, por ende, para el incremento de las alternativas de éxito.

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CRM y automatización de Marketing

Cuando un negocio comienza a crecer y el volumen de trabajo supera la capacidad productiva, resulta difícil ofrecer una relación 1 a 1 con los clientes. En este preciso momento conviene pensar en una solución CRM (Customer Relationship Management) que facilite la automatización de marketing en la organización. Gestionar todas las tareas comerciales y de mercadeo a través de las tradicionales hojas de cálculo y otros softwares convencionales de uso limitado puede no ser la mejor opción para una empresa que quiere aprovechar las oportunidades y mejorar sus operaciones.

Las organizaciones recurren a la automatización de marketing para alcanzar una mayor eficiencia en sus acciones. Éste ayuda a manejar las interacciones de los prospectos para detectar y calificar oportunidades de venta o leads, acortar ciclos de venta y gestionar efectivamente las campañas digitales, además, ayuda a la organización a reducir los costos de los procesos y mejorar las tasas de conversión y de retorno de la inversión.

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Marketing basado en CRM

Dynamics CRM, por medio de su componente de marketing, es una solución que permite controlar de principio a fin las campañas de mercadeo ofreciendo en todo momento información de las actividades realizadas en tiempo real. En entornos digitales, permite realizar segmentaciones y gestionar campañas llevando un registro del presupuesto y las actividades asociadas. Sus cualidades para la automatización se ven reflejadas en sus ofrecimientos:

  • Información única y centralizada para la administración de prospectos y clientes.
  • Visión 360 de los clientes, con perfil detallado e historial de cada uno de ellos.
  • Gestión eficaz del ciclo de vida de las campañas.
  • Segmentación de registros de acuerdo a criterios combinados.
  • Envío de correos electrónicos personalizados.
  • Historial de respuestas de campaña y seguimiento.
  • Registro de prospectos resultantes de las campañas ejecutadas.
  • Asignación de actividades de la campaña a distintos integrantes del equipo.
  • Medición de la efectividad de la campaña a través de informes.
  • Presentación de paneles con indicadores clave de desempeño y gráficos.
  • Posible integración con Outlook, Word, Excel y Skype for Business.
  • Notificaciones de próximos eventos de marketing desde Outlook.

Es evidente que la enorme cantidad de información generada en sistemas como Dynamics CRM establece una base sólida para idear campañas basadas en marketing automatizado, asimismo, las herramientas de administración y análisis facilitan la vida en los departamentos de tal manera que ser obsoleto no puede ser un opción.

Para mantener una relación personalizada con los clientes y sacar ventaja de toda la información provista por las soluciones, es conveniente contar con la tecnología apropiada. Si la compañía no contempla instrumentos para mejorar las relaciones con los clientes y automatizar sus esfuerzos de marketing, tanto su gestión comercial como productividad empresarial se verán seriamente limitadas.

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ERP… ¿Y la responsabilidad social empresarial?

La responsabilidad social empresarial (RSE) es una combinación de aspectos legales, éticos, morales y ambientales. Aunque exista cierta normativa frente al tema, se trata de una decisión voluntaria, no impuesta. Orientar los esfuerzos de la compañía únicamente a obtener resultados basados en teorías de producción y ventas, pero sin tomar en cuenta el impacto social, es a largo plazo contraproducente para una empresa que busca la rentabilidad. La vieja forma de pensar no mide la afectación que se puede crear en el entorno social, humano y ambiental, lo que tiende a vulnerar los principios éticos, morales y cívicos de la organización.

La RSE se asocia con una conciencia responsable, sin embargo, no es filantropía ni caridad, tampoco es marketing. La RSE está diseñada para convertir a los negocios en mejores compañías. Un paso esencial para fomentar este compromiso es el ejercicio de una cultura empresarial basada en nuevos enfoques y valores, esto implica trabajar atendiendo la importancia del hombre como individuo, así como la importancia de la relación de éste con su entorno. Igualmente, implica el abordaje de la transformación digital y la apreciación de las tecnologías de la información como un componente significativo en la organización.

Durante el desarrollo de un plan de RSE se pueden generar grandes cantidades de datos relativos a impactos, financiación, empleados, gestión de riesgos, toma de decisiones, estándares, etc. Esta particularidad demanda la implantación de sistemas que ayuden a administrar eficientemente todo este flujo de información. Los ERP o Enterprise Resource Planning, al estar diseñados para integrar, automatizar, simplificar y optimizar los datos y procesos de la compañía, benefician ampliamente las labores cotidianas en torno a la RSE. Por otro lado, la petición de procedimientos a satisfacer para cumplir con normas internacionales de auditorías de RSE, que se enmarcan fuertemente en contextos influidos por las tecnologías de información, evidentemente también se ven beneficiadas por soluciones ERP.

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La demanda creciente de la sociedad por conocer el nivel de compromiso social y ambiental de las compañías encuentra cobertura en su información financiera y de gestión. Con la ayuda de un sistema de gestión empresarial es posible desarrollar los planes de RSE con más facilidad y consolidar el cúmulo de datos según políticas preestablecidas para cada acción, lo que permite a la organización tener una base firme y documentada sobre su labor en el ámbito social, a nivel interno y externo. Al mismo tiempo, se blinda en aspectos que puedan perjudicar a la empresa como violaciones de derechos humanos, corrupción y delitos ambientales.

La relación entre la responsabilidad social empresarial y ERP podría considerarse horizontal. Un plan de RSE debe poder servirse de las funcionalidades de un ERP y hacer de este una solución capaz de trascender de la cualidad para el fortalecimiento de la cadena de suministro a la de facilitar las actividades que contribuyan con el bienestar de la sociedad.

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Marketing relacional, mejor con CRM

La esencia del marketing relacional se basa en la generación de relaciones duraderas -y rentables- con los clientes. Este concepto ha marcado un cambio en la orientación estratégica del marketing tradicional para trascender de la búsqueda de captación de clientes (transacciones) a la búsqueda de su satisfacción en el largo plazo (relaciones).

En el marketing relacional, la venta de un producto no es el fin del proceso, sino el principio de una relación duradera con el usuario, relación basada en la confianza, capaz de generar aprendizajes y tornarse más inteligente en cada interacción. En términos generales, los aspectos que se integran durante la generación de este tipo de vínculos son el servicio al cliente, la calidad y el marketing.

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Como se entrevé, la idea que existe detrás del marketing relacional es la anhelada fidelización. Para alcanzarla, se debe crear una cantidad considerable de usuarios satisfechos por medio tanto de una atención al cliente excepcional, la cual deberá ser cercana y personalizada, como del otorgamiento de beneficios que distingan a la marca de la competencia. Evidentemente, mantener un número de clientes que responda a las expectativas de la organización dará mayor estabilidad a la empresa, y si se alcanza una cantidad concreta de clientes fidelizados, esto supondrá un porcentaje de ingresos más elevado.

Para alcanzar la fidelización debe tenerse en cuenta que, por lo general, los clientes saben qué desean o necesitan. Esto implica poner a disposición diversos canales de contacto, estudiar permanentemente a los públicos, escuchar bien al usuario y trabajar afanosamente por la cobertura de sus requerimientos. Este camino es facilitado hoy por las tecnologías interactivas y de base de datos que tienen las empresas a disposición.

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Uno de los complementos más útiles para agilizar las acciones de marketing relacional es el Customer Relationship Management o CRM, sistema que recolecta información valiosísima para el área a la vez que permite comunicar los beneficios y soluciones que ofrece la empresa a sus seguidores.

El significado de CRM se entiende con facilidad al ser traducido literalmente del inglés: sistema de gestión de relaciones con los clientes. Esta solución es capaz de proveer a la organización de las claves para afinar sus próximas maniobras mercadológicas y supone un modelo de negocios cuya estrategia tiene el fin de lograr la identificación y administración de aquellas relaciones/cuentas más valiosas para la compañía, labores que conviene realizar de manera diferenciada para mejorar la efectividad sobre los clientes. Visto así, se trata de ser más efectivos al momento de interactuar con los usuarios.

Las funcionalidades de un CRM básicamente transitan por ventas, servicio al cliente y marketing, esto circunscribe soporte, e-commerce, telemarketing, planificación y automatización de campañas, segmentación, gestión de redes sociales, etc. Al permitir la integración de sistemas Enterprise Resource Planning (ERP), un CRM propicia experiencias altamente satisfactorias, lo que fortalece aún más su misión y le otorga puntos a la compañía frente a su adversario.

La importancia de implantar el CRM adecuado y optimizarlo al máximo es fundamental para las empresas que ofrecen productos y servicios. Tras el desarrollo de sus componentes, el ejercicio del marketing relacional con el apoyo de CRM debe ser capaz de proporcionar una verdadera satisfacción al cliente y generar con éste un vínculo duradero y confiable.

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15 errores que evitar al implantar un ERP

Cuando hablamos de la implantación de un Enterprise Resource Planning (ERP), hablamos de posibilidades para la empresa de crecer de sostenidamente y aumentar su rentabilidad y productividad. Si bien un ERP puede ser aprovechado de manera importante, el proceso de adquirirlo y adoptarlo implica ciertas complejidades que conviene tener claras. De lo contrario, las probabilidades de que el resultado no sea el esperado podrían ser bastante elevadas.

Un punto fundamental donde las compañías suelen presentar falencias tiene que ver con la definición del objetivo principal y alcance del proyecto. Este aspecto, que deberá ser soportado en los procesos y en la cultura de trabajo de la empresa, tanto a escala macro como a escala individual en cada uno de los miembros del equipo, marca el pie con que se dará inicio al proceso, de manera que su atención es vital para alcanzar el valor anhelado con la adopción del sistema.

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A continuación presentamos las situaciones y errores más frecuentes en la implantación de un ERP que, por tanto, deben ser evitados:

  1. Seleccionar erróneamente al equipo: Se necesita de personas eficientes, de aquellas que conocen a profundidad el manejo de la compañía y cómo se llevan a cabo sus procesos, con particularidades y posibles conflictos.
  1. Asignar a un líder inhabilitado para tomar decisiones: No se debe asignar a una persona sólo porque esté disponible para llevar las actividades. La persona idónea debe conocer la organización de la A a la Z, saber establecer prioridades y tener la jerarquía para tomar decisiones.
  1. Falta de actitud innovadora y un equipo de trabajo comprometido: La implantación puede tomar meses, por lo que se necesita gente capaz de construir con una actitud positiva, conciliatoria y de resolución de conflictos.
  1. Falta de participación de directivos: Es imperioso que más allá de delegar tareas, los directivos se comprometan e involucren en reuniones para ayudar a definir objetivos y detectar posibles complicaciones.
  1. Falta de planificación y metodología: Un ERP no se puede adoptar de forma improvisada. Se deben comprender las fases de implantación, documentarlas y hacer revisiones. Antes de elegir una solución conviene realizar una auditoría sobre los procesos y políticas de la empresa.
  1. Confusión en los objetivos y alcance: Esto supone un riesgo sobre el presupuesto, altera los tiempos y disipa esfuerzos. No tener claros los objetivos de un proyecto nunca podrá propiciar el éxito del mismo.
  1. Considerar el precio como variable principal de selección: La eficiencia de una solución no se debe medir por su precio, sino por la capacidad que ésta tiene para resolver las necesidades que plantee la organización.
  1. Pretender ahorrar en cuestiones fundamentales: Pensar en ahorrar dinero eliminando aspectos como la capacitación o el soporte técnico provocará una pérdida de tiempo y retrasarán el disfrute de los beneficios del sistema.
  1. Capacitación y gestión del cambio inadecuadas: La formación en un nuevo sistema es crítica. Los usuarios deben dejar de trabajar con su herramienta habitual y aprender a hacer las cosas de otra manera. Mientras más formados resulten, mayores serán los beneficios de la inversión y la resistencia al cambio, más corta.
  1. Comunicación deficiente: Este punto suele estar acompañado de una equívoca gestión del cambio. Una comunicación deficiente de los objetivos, fases del proyecto y funcionalidades del sistema puede desembocar en la falta de compromiso del equipo y en una resistencia al cambio prolongada.
  1. No estudiar detalladamente a los proveedores: Se aconseja investigar trayectoria y solidez, igualmente solicitar referencias de varias empresas y elegir, más que a un proveedor, a un aliado del negocio.
  1. No estimar la limpieza de datos: La migración de datos es una tarea pesada e involucra información que a veces varía hasta el último momento. Con el fin de minimizar errores, se precisa que la programación y parámetros de procedimiento se pongan en marcha desde el principio. Un ERP es tan bueno como los datos que están en él.
  1. Asumir que la implantación es un proyecto sólo de sistemas: Un ERP se debe visualizar como un proyecto integral y estratégico para el crecimiento de la organización. Además de incluir recursos tecnológicos y de infraestructura, contempla el capital humano.
  1. Reposar la responsabilidad del proyecto en el proveedor: La empresa debe comprender el carácter de corresponsabilidad de la implantación y no perder de vista que el resultado de ésta será el instrumento con que la firma operará sus procesos diarios.
  1. Descuidar el mantenimiento: El mantenimiento preventivo es clave para cuidar la inversión. Si éste no se realiza oportunamente, los sistemas podrían volverse obsoletos en un tiempo menor que el esperado, lo que afecta las dinámicas de la compañía y los procesos de negocio.

Como es evidente, la mayoría de los errores podría evitarse con una planificación adecuada, por lo que es primordial que los directivos de empresas tengan presente cada uno de estos aspectos al momento de definir cómo será la implantación del ERP de su organización.

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Cuatro claves para ser realmente una empresa Customer Centric

Para algunos expertos es todavía una estrategia de marketing, para otros, ya se convirtió completamente en una filosofía empresarial. Desde cualquiera de los dos enfoques, lo que sí es seguro es que el Customer Centricity, al tener la capacidad de redefinir los modelos de negocio, amerita de una gestión eficiente para lograr su objetivo principal: alinear el concepto, desarrollo y comercialización de los productos y servicios de una empresa con las necesidades y deseos de sus clientes más valiosos. ¿El fin último? Maximizar los beneficios de la marca a largo plazo.

Ser una empresa Customer Centric implica trabajar en el desarrollo de nuevas habilidades que permitan crear experiencias relevantes para los usuarios. En este proceso, las soluciones informáticas Customer Relationship Management (CRM) facilitan enormemente las tareas relacionadas con el registro sistemático y detallado de los hábitos de compra de los clientes. La automatización del marketing ayuda a las organizaciones a priorizar y ejecutar sus acciones de mercadeo de una forma más ágil y eficiente, asimismo, a tener un mayor control de los esfuerzos en el área.

¿Cómo desarrollar una estrategia Customer Centric?

Para ser realmente una empresa Customer Centric o ejecutar acertadamente una estrategia en este sentido, conviene abordar con el apoyo de CRM los puntos a continuación:

  1. Perfil del cliente: Hay que conocer al consumidor y aceptar que no todos son iguales. Hay organizaciones que pasan por alto determinadas peculiaridades sobre sus usuarios que podrían resultar muy valiosas para las estrategias. Es necesario tener un perfil del cliente bastante detallado, lo que se puede lograr con encuestas, entrevistas y múltiples métodos a aplicar por medio de los diferentes canales de contacto. No se trata de tener una idea general, sino de conocer en detalle a cada usuario de forma individualizada o a través de segmentos. Conocerlos permitirá manejar las diferencias fundamentales, canalizar las comunicaciones y dará una ventaja competitiva.
  1. Valor y cuantificación del cliente: Todos los clientes son importantes; sin embargo, hay que comprender que, a veces, alguno no tiene la razón. Es imposible satisfacer a todos los usuarios, por eso conviene centrarse en el perfil adecuado: aquel que sí se puede satisfacer y realmente valora el producto o servicio que se ofrece. A nivel individual, cada cliente tiene un valor real y cuantificable, para conocerlo, es preciso manejar indicadores ROI (Return of Investment), preguntarse cuánto vale cada una de las interacciones con un usuario y cuánto se está dispuesto a gastar –o invertir- para mantenerlo a éste u obtener uno nuevo.
  1. Personalización y experiencia. Gestionar la relación con el cliente de forma individual y no tan grupal diferenciará a la organización de sus competidores. El que un cliente viva una experiencia excepcional con la compañía superará al precio y al producto como diferenciadores de la firma. Para lograr esto, es indispensable tener a disposición cuántos canales sean posibles, mejorar los procesos y mantener capacitados a los representantes de la marca. En un mundo con clientes cada vez más informados y con las herramientas para difundir ellos mismos información sobre un producto o servicio, conocer las necesidades individuales y personalizar la experiencia es una exigencia innegable.

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  1. Satisfacción del cliente. Conocer el perfil del consumidor no basta. Los índices de satisfacción de los clientes pueden tener efectos de gran alcance. Con las herramientas adecuadas es posible saber si los usuarios son detractores o promotores de una marca, empresa o producto. Descubrir esto es fundamental para evaluar la calidad de lo que se ofrece y mejorar. En un mercado competitivo donde las compañías compiten por los clientes, la satisfacción de éstos es vista como un diferenciador y es clave para el desarrollo de la estrategia empresarial.

Ser una empresa Customer Centric es un objetivo que muchas compañías buscan; pero que únicamente alcanzan aquellas que están dispuestas a dar un giro a sus viejas concepciones centradas en productos y servicios.

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