El papel del CIO en la empresa actual

Tanto las exigencias de los mercados como el beneficio que las tecnologías de información (TI) pueden generar en la organización han redefinido el papel del CIO o director de sistemas. Hoy, las compañías que se esfuerzan por alinear las TI con el negocio encuentran en el líder del área un apoyo esencial para lograr la transformación digital.

Sistemas, como área, tiene un alto potencial para generar valor en la empresa por medio de la implementación de diferentes soluciones diseñadas para optimizar los procesos. Sin embargo, la capacidad para ayudar a la organización no se limita a la puesta en marcha y al mantenimiento de las redes. Ya entrada la cuarta revolución industrial, los esfuerzos deben apuntar al ejercicio de la innovación en función de las estrategias corporativas.

Para lograr que el papel del CIO alcance cada vez mayor relevancia y aumente su protagonismo en las salas de juntas, es preciso hacer foco en las tendencias: nube, colaboración, análisis de datos, movilidad. Asimismo, demostrar con claridad el retorno de la inversión (ROI), labor que no suele ser sencilla, pero que ayuda en creces a cambiar la percepción de –todavía– muchos directores generales que ven en las tecnologías un gasto y no una oportunidad.

 

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La lista de deberes del CIO actual

 

El director de sistemas de este tiempo debe saber trabajar con el capital humano, motivarlo y transmitirle conocimiento. Debe inspirar a que se trabaje no solo en los procesos rutinarios, sino en la innovación y mejora. En otras palabras, las habilidades a desarrollar deben promover el cambio, para lo que se requiere una visión clara y flexible. Igualmente, debe saber incorporar procesos formales para medir las TI, aspecto que es frecuente encontrar con falencias.

En el camino para mejorar el ROI, el profesional debe elegir la mejor estrategia y las soluciones más adecuadas para el negocio. En este punto, la automatización de procesos se presenta como una cuestión clave a abordar. Por otro lado, debe saber optimizar los recursos: hacer más con menos, para lo cual, las tecnologías de computación en la nube otorgan grandes ventajas.

El cabecilla de TI en la empresa actual ya no se enfoca solamente en la tecnología; también lo hace sobre la gestión y la administración. Su concepto de liderazgo es fundamental para el crecimiento de las organizaciones, tanto como el del director general o el financiero. El desafío está entonces en encontrar el equilibrio entre la innovación y la eficiencia de los recursos. De esta manera, el profesional será capaz alcanzar el fin último de su perfil actual y su departamento: co-crear el negocio.

 

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La solución para la atención ciudadana

Formar parte de una sociedad implica estar al día con una diversidad de trámites que, dado el ritmo de vida del ciudadano actual, en ocasiones se dificulta mantener. Una persona que debe cumplir con compromisos laborales, familiares, académicos, sociales, médicos, etc., muchas veces no encuentra el tiempo para solventar alguna gestión asociada con el sistema sociopolítico de su entorno, por lo que las tecnologías diseñadas especialmente para la atención ciudadana juegan un papel importante en todo el devenir de acciones que requieren los Estados.

Hasta aquí, la informática se muestra como una aliada que hace más fácil la vida de los habitantes. No obstante, en el plano gubernamental también la vida de los funcionarios toma un desahogo al poder canalizar enormes cantidades de solicitudes. La importancia de la aplicación de tecnologías toma aún más fuerza al pensar en el poder que estas otorgan para recopilar, almacenar, procesar y analizar un activo valioso para toda organización: la información.

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En numerosos territorios, el sector gobierno ha puesto especial énfasis en mejorar la atención que brinda a las personas, para lo que ha buscado revertir la problemática más corriente: estructura organizacional poco flexible, capacidad de respuesta insuficiente; escasos canales de comunicación, y sistemas poco efectivos o atrasados. En ese afán, ha sido preciso asumir la transformación digital dentro de los organismos y trabajar ahincadamente con los trabajadores públicos en cada fase de los procesos de cambio.

La solución para mejorar la atención ciudadana

 

Hoy, una solución para la atención ciudadana adecuada permite controlar la gestión de solicitudes y trámites a la vez que mantiene un historial de las actividades realizadas a lo largo del ciclo de vida de la petición, desde su ingreso hasta su resolución. Ofrece un punto único de captura de datos, información de fácil acceso en tiempo real y el despliegue de múltiples canales de comunicación para acercar el gobierno a la gente: vía web, app, por ejemplo. Lo que resulta en un incremento de la productividad por parte de los funcionarios, reducción de tiempos de respuesta, mejora en el flujo de la comunicación, aumento de la credibilidad y confianza, y mejora en el entendimiento de la demanda ciudadana.

Adoptar tecnologías para atender con practicidad, calidad y prontitud las peticiones de los habitantes ya es un mandato institucional en las naciones que buscan distinguir un gobierno electrónico. Al final, los beneficios no logran verse solamente con la resolución de una llana gestión, sino en la implementación en todos los ámbitos de políticas más eficientes para los colectivos, que en buena medida es la razón de ser de las administraciones públicas.

Accede a la solución para la atención ciudadana

Alineación de TI y estrategias de negocio

En pleno siglo XXI las empresas deben confrontar un mercado que no cesa su transformación, que vive estableciendo nuevas reglas y ejerciendo más presión. Adicional a esta coacción, también deben canalizar la necesidad de hacer cada vez más con menos o, aunque sea, con los mismos recursos. Estas circunstancias precisan la adopción de tecnologías destinadas a la optimización de procesos, tarea que exige alinear las tecnologías de información ( TI ) y las estrategias de negocio mediante una planeación.

El requerimiento de una adecuada planificación no solo está a nivel general en la organización. Se halla en cada área de esta, como producción, distribución, finanzas, recursos humanos, mercadeo y ventas. De igual manera, y cada vez con mayor protagonismo, en el sector de sistemas o TI.

El desafío para los CIO, o líderes de la gestión estratégica de TI por sus siglas en inglés, está justamente en ejercer una planificación que promueva un uso de la tecnología que pueda convertirse en un motor del negocio. Para que esto ocurra, existe una serie de aspectos que deben ser tratados, para lo cual, se conocen cuatro fases.

 

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 Fases para lograr la alineación de TI y estrategias de negocio

 

1. Comprensión de la estrategia de negocio

Busca identificar objetivos y prioridades. Entraña analizar los procesos de negocio; conocer cuáles son sus implicaciones sobre los sistemas de información; identificar matriz FODA, y analizar la demanda de TI. Supone la entrega de estudios de mercado y los objetivos estratégicos de negocio revisados.

2. Análisis de las TI

La premisa en este punto se basa en obtener una visión macro de la situación de las tecnologías en la empresa, para lo cual es clave conocer el nivel de madurez en TI. Se precisa estudiar servicios tecnológicos y tecnologías empleados, nivel de satisfacción de los usuarios, mercado de las TI, capacidades, etc.

3.Formulación de la estrategia

Implica el diseño de estrategias basadas en las dos etapas anteriores y poniendo como foco los objetivos de negocio. Amerita estudiar el aporte a realizar y el impacto previsto; el diseño de la arquitectura, y un modelo de gestión que toque niveles de servicio, procesos, técnicas, métricas y demás elementos asociados.

4. Plan de implantación

Se trata de la secuencia de acciones a realizar a lo largo del tiempo y según el orden de prioridades establecido. La planeación debe incluir el análisis de la relación entre iniciativas, alcance, costos, plazos, riesgos, etc. No se debe olvidar incluir las labores de comunicación y capacitación.

 

En conjunto, las cuatro etapas van a definir un plan TI que guiará el empleo de herramientas a favor de los objetivos de la compañía. Con el seguimiento adecuado, el plan puede ayudar a mejorar todos los procesos, hasta el punto de hacer emerger la idea de cambiar el modelo de negocio y generar más frutos para la organización.

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Indicadores de productividad en el sector manufacturero

Una empresa del sector manufacturero que busca manejar de manera óptima los procesos se enfrenta al desafío de la medición, tarea que estriba en los indicadores de productividad y ayuda a marcar la mejor vía para perfeccionar los resultados y disminuir los costos en la organización.

Los indicadores de productividad son instrumentos empleados para evaluar el rendimiento y la eficiencia de los procesos. Corresponden a una clase de KPI (indicadores clave de desempeño) definidos para medir la relación entre los bienes entregados y los recursos dispuestos por la compañía, como tiempo, energía, capital, etc. Las variables ayudan a identificar menoscabos y cuellos de botella en la elaboración de productos, por lo tanto, son clave para la inteligencia de negocios.

Existen numerosas variables que admiten ser estudiadas, pero es el tipo de empresa y los objetivos lo que determina cuáles deben ser escogidas; aun así, algunas resultan comunes en todas las organizaciones. Básicamente, la fórmula de cálculo precisa el índice productivo a partir del cociente entre la producción y el consumo (relación costo-beneficio).

Indicadores de productividad cuantitativos y cualitativos

 

Sujetos al término, los indicadores de productividad cuantitativos se fundamentan en tiempo o cantidades. Pueden medirse en el sector de manufactura dividiendo la cantidad de piezas realizadas entre el tiempo empleado en fabricarlas, por ejemplo.

Los indicadores cualitativos no están relacionados con la cantidad producida, sino con la calidad de los bienes ofrecidos. Permite determinar, entre otros aspectos, cuántas unidades defectuosas se produjeron en un lapso determinado.

La importancia de examinar ambos tipos de indicadores radica en que para una compañía más cantidad no significa mayor productividad. Esto es porque la entrega de piezas defectuosas requiere tiempo adicional y dinero para ser corregidas, lo que evidentemente afecta los números en la organización.

 

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Sistemas de gestión para mejorar la productividad

De la necesidad de crecer, que implica para los fabricantes mejorar cada eslabón de la cadena de suministro, surgen los sistemas para la planificación de recursos empresariales (ERP por sus siglas en inglés), los cuales permiten a la compañía integrar las funciones de control de calidad, optimizar el cumplimiento de regulaciones, gestionar fórmulas y dar agilidad a las operaciones de la firma.

Con la implantación de un ERP de clase mundial, los productores pueden mejorar las variables relativas al tiempo de comercialización, calidad del producto y optimización de inventarios. De allí que las soluciones de esta clase sean piedra angular para las organizaciones que desean crecer de manera sostenida y adecuarse con rapidez a las exigencias del entorno.

Dado que la empresa debe conocer con detalle los factores que intervienen en su productividad (costos de materia prima, personal, costos de suelo, por un lado; y precio, marca, calidad, por el otro) la inversión en tecnología es supremamente útil. Un sistema de información consolida la información estratégica y apoya la perfección de procesos para alcanzar las metas con mayor rapidez y seguridad.

 

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ERP, negocio y big data

En los últimos años se han generado más datos que en todo el curso de la humanidad.

De acuerdo con el estudio sobre big data realizado en 2015 por OBS Business School, cada minuto, 4,1 millones de búsquedas son realizadas en Google; 3,3 millones de actualizaciones se comparten en Facebook; casi 40,000 fotografías son subidas a Instagram; más de cien horas de video son subidas a Youtube; 32,000 horas de música son escuchadas en streaming, y 34,7 millones de mensajes instantáneos son enviados por internet. En total, se estima que en tan solo sesenta segundos son transferidos más de 1,570 terabytes de información.

Para 2020 se estima que en el mundo habrá más de 6,100 millones de usuarios de smartphones y más de 30,000 millones de dispositivos estarán conectados a internet, lo que evidenciará un impacto considerable sobre la economía global.

La transición a soluciones tecnológicas basadas en datos en los próximos años supondrá aportaciones astronómicas en todas las regiones. Y el porcentaje de empresas que no había considerado incorporar proyectos de big data a sus planes estratégicos se irá reduciendo conforme esta vaya mostrando sus alcances y aplicaciones que, por ahora, se podrían considerar incalculables.

 

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Planificación y analítica

Las organizaciones se enfrentan a un volumen de datos en continuo crecimiento, datos que provienen de distintas fuentes que es preciso gestionar con eficiencia para que realmente aporten valor al negocio.

Tanto en el entorno de las pymes como de las grandes corporaciones pueden obtenerse oportunidades muy provechosas si se cuenta con las soluciones tecnológicas apropiadas. Entre estas figuran, con un protagonismo bastante destacado, los sistemas para la planificación de recursos empresariales (ERP): de la informática, la columna vertebral de la gestión de toda la organización.

Para que un ERP pueda adecuarse a las demandas de la era digital o la cuarta revolución industrial, este debe poder trascender del manejo de tangibles (inventarios, equipos, contabilidad y finanzas, fabricación) al manejo de intangibles (datos). Esto implica la habilitación de una plataforma con capacidades analíticas e integrada a la Big data que facilite y fundamente la toma de decisiones en diferentes áreas de la compañía.

Numerosas organizaciones todavía emplean ERP que fueron ideados para entornos que se han transformado de manera radical, por lo que la visión corporativa no logra ser lo suficientemente amplia y clara para afrontar con agilidad los escenarios que la hipercompetencia ha puesto sobre el tablero.

Si se tiene en cuenta el conjunto de beneficios que un ERP aporta a la organización y que las estrategias de negocio más novedosas se nutren de los datos –para lo cual la capacidad de almacenamiento es fundamental–, la conjugación de los sistemas de planificación empresarial y la big data se presenta como una idea congruente cuya gestión de información permitirá movimientos corporativos y comerciales más fluidos y certeros.

Según el mismo estudio, el sector privado latinoamericano se muestra confiado en cuanto a la generación de ventajas competitivas que las tecnologías de información y sus disciplinas asociadas pueden facilitar. En este sentido, serán aquellas compañías que consideren en sus decisiones estratégicas aplicaciones ERP y macrodatos las que más partido saquen de la optimización de los procesos y la posibilidad de detección de oportunidades.

 

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La relevancia de contar con un soporte técnico de calidad

Cuando llega el momento en la organización de escoger por primera vez -o cambiar- una consultora en tecnologías de la información (TI), son muchos los aspectos que deben ser considerados sobre ese aliado que acompañará a la empresa en la transformación digital: años de experiencia, cantidad de implantaciones exitosas realizadas, especialización técnica, conocimiento de la industria, certificaciones, metodología, confianza generada, etc. Dentro de este compendio de factores el soporte técnico debe figurar con un porcentaje de relevancia considerablemente alto, puesto que esta asistencia es la que permite a los usuarios resolver con mayor o menor rapidez los problemas suscitados con las aplicaciones informáticas empleadas.

Bien sea que el negocio opere con soluciones para la planificación de recursos empresariales (ERP), la gestión de relaciones con los clientes (CRM), inteligencia de negocios (BI) o alguna suite que las integre todas, el servicio de soporte tiene la cualidad de incidir definitivamente sobre el nivel de satisfacción del usuario del sistema. Al poder solventar dificultades técnicas con celeridad, el colaborador de la compañía encuentra en soporte un apoyo esencial que lo respalda en su trabajo y ayuda con su rendimiento. Cuando las necesidades no logran ser cubiertas, la afectación es tanto para el cliente como para la consultora.

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Existen distintos niveles de soporte técnico. El nivel de soporte inicial está asociado con las incidencias básicas del cliente; es sinónimo de soporte de primera línea o front-end. Puede implicar, por ejemplo, la resolución de usuario y contraseña, la verificación de configuración apropiada o la reinstalación de software.

Cuando la dificultad amerita áreas del conocimiento más especializadas se llega al segundo nivel de soporte o help-desk, que puede comprender configuraciones de redes inalámbricas o cableadas en grupos de trabajo.

El tercer nivel de soporte también es denominado back-end y denota métodos de solución a nivel experto y análisis avanzado.

El cuarto nivel, por su parte, a menudo constituye un punto de escalada más allá de la organización. Puede representar investigación y desarrollo e involucrar conocimientos a nivel del fabricante del producto.

En cualquiera de los casos, la atención oportuna es primordial. Para ello, la misma tecnología se sirve en la actualidad de una variedad de medios que permiten el contacto veloz. Al momento de estudiar qué diferencia a una consultora de otra, es primario saber si ofrecen un servicio de soporte telefónico, remoto y en sitio para casos de mayor complejidad. Igualmente, si la asistencia es 24/7.

Un equipo de soporte técnico debe resolver complicaciones con agilidad, cordialidad, respeto y claridad. De ser posible, debe anticiparse a las incidencias y ofrecer un servicio basado en la optimización. Conviene en esta área la aplicación de encuestas para evaluar el grado de satisfacción del cliente, el desempeño técnico, conocer los puntos de perfeccionamiento y detectar necesidades emergentes. De esta manera, la mejora será continua y tanto la empresa que contrata como la consultora podrán forjar una relación duradera basada en la confianza y la seguridad.

 

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Los datos: cimiento de la información fiable

Uno de los errores más frecuentes en torno a los sistemas para la planificación de recursos empresariales (ERP) está asociado con la preparación y la limpieza de los datos. Una compañía que subestima estos aspectos y toma decisiones sobre información errónea, no solo retrasa el retorno de la inversión sobre la aplicación, sino que se expone a surcar un mar tormentoso sin timón ni vela alguna. Al momento de reconocer la falta, la organización termina empleando un tiempo excesivo tratando de resolver los aprietos relativos a la calidad, lo que evidentemente distancia a la compañía del cumplimiento de los objetivos y en el transcurso puede incrementar los costos de la solución.

¿Cómo deben ser los datos?

Para evitar el desperdicio de recursos y marcar los pasos de la empresa con seguridad, los datos deben ser de calidad. Esta condición, de acuerdo con las normas ISO/IEC 25012, está definida por cinco características esenciales:

  1. Exactitud: representación correcta del valor del atributo deseado (integridad).
  2. Completitud: los datos deben tener valores para todos los atributos necesarios.
  3. Consistencia: no hay lugar para la contradicción ni la incoherencia entre valores.
  4. Credibilidad: los atributos de los datos deben ser creíbles para los usuarios.
  5. Actualidad: los valores de los atributos deben ser válidos para su contexto de uso.

 

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El volumen de datos a tratar y el tipo de operaciones a realizar definen cuán sofisticadas ameritan ser las herramientas a emplear.

No tiene importancia si los datos de la empresa son estructurados o no estructurados, tampoco si se encuentran en un servidor local o en la nube. Siempre deben ser fiables. De lo contrario, los errores pueden perjudicar las operaciones, aumentar costos y disminuir la rentabilidad. Si el sector financiero o contable maneja datos equívocos en su ERP esto puede desembocar en sanciones administrativas. Ni hablar de la pérdida de la habilidad para planificar que la información desatinada supone para los directivos o líderes de cualquier organización.

El entendimiento de los requisitos que deben cumplir los datos es un paso importante para elevar su calidad. Tener la capacidad y los instrumentos para descubrir, corregir o eliminar registros inexactos ayuda a mejorar tanto la información como los procesos que la crean, por consiguiente, facilita la construcción de cimientos sólidos para erigir estrategias acertadas y cónsonas con la realidad.

 

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Una vez listo el sistema, ¿qué sigue?

Ya se encuentra operativa la nueva suite de negocios que colmará de beneficios y ventajas la organización. Ese sistema que permitirá tomar mejores decisiones, adecuarse a los escenarios con agilidad y aprovechar las oportunidades manera sagaz. Pero ahora, ¿qué debemos hacer?, ¿cuál es el siguiente paso para hacer valer la inversión y explotar la solución a todas sus anchas?

Una vez implantado un sistema para la planificación de recursos empresariales (ERP), la gestión de relaciones con los clientes (CRM), la inteligencia de negocios (BI), o bien una suite que integre todas estas o más aplicaciones, es primordial definir cuáles son los indicadores clave que permitirán evaluar el ejercicio de la firma (KPI). Para llegar a ese punto, es imperativo que previamente se hayan identificado los aspectos del negocio que deben ser medidos, lo cual pareciera una obviedad, pero en la práctica muchos ejecutivos no se detienen a estudiar con profundidad qué debe mejorarse, por consiguiente, las labores de medición resultan inoperantes.

Un KPI o indicador clave de desempeño posibilita conocer el rendimiento de la empresa en un periodo determinado. Por lo general, es una medida expresada en valores porcentuales que indica si el camino que sigue la compañía es el correcto. Sirve para cuantificar el grado de cumplimiento de los objetivos, por lo tanto, ayuda a señalar la línea de acción a seguir.

Existen KPI para diversas áreas de una organización como ventas, servicio al cliente, compras, logística, etc. En cualquiera de los casos, para que sea efectivo un KPI debe cumplir con determinadas características: poder medirse en el tiempo, ser específico, medible, alcanzable y realista. Asimismo, debe ser significativo para el negocio y servir para definir parámetros.

Indicadores clave en operaciones comerciales

Regularmente, en lo que concierne a las operaciones comerciales los indicadores clave se dividen en dos categorías: los indicadores de resultados –mejor conocidos como KRI– (volumen de ventas, cartera de clientes, alta de nuevos clientes, utilidades) y los indicadores de gestión (cantidad de llamadas realizadas, número de visitas efectuadas, cantidad de clientes atendidos por vendedor, porcentaje de efectividad de cierre de ventas). Ambos proveen una visión global de lo que acontece en la compañía.

Por otra parte, para alcanzar una mayor visibilidad de los indicadores muchas organizaciones encuentran práctico dividir las métricas según la etapa del proceso comercial, así, en la fase de preventa podrían definirse los valores relativos a prospectos alcanzados; tiempo y porcentaje de conversión, y actividades del vendedor. En el lapso de venta, ventas por cliente, producto, periodo, región; comisiones de vendedores; márgenes brutos; descuentos aplicados, y cumplimiento de metas. En la posventa, índice de satisfacción del cliente; devoluciones; y reclamos.

El valor real de la información que se genera en los sistemas informáticos está en tomar el contenido y analizarlo en función del plan estratégico de la empresa. Una fuerza de ventas que tenga claros los objetivos e indicadores clave, y además cuente con la solución adecuada, podrá gestionar de manera más eficiente los procesos y contribuir efectivamente con la generación de estándares de relevancia.

 

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TI: la base del gobierno electrónico

La posibilidad de manejar herramientas informáticas como computadoras, teléfonos inteligentes o tabletas es cada día mayor. El empleo de estos artefactos ha facilitado el acceso a la información; mejorado la comunicación; permitido eliminar distancias geográficas, y ha hecho que el horario no sea un impedimento para numerosas actividades. El empleo de toda esa tecnología, su desarrollo e implantación se denomina tecnologías de información (TI), y constituye la base para la construcción del denominado gobierno electrónico o digital.

Desde finales de los años noventa, el uso de las TI ha ido transformando los procesos de la gestión pública y ha promovido el nacimiento de un nuevo derecho: el de los ciudadanos a relacionarse electrónicamente con las administraciones gubernamentales.

El gobierno digital no se fundamenta únicamente con la habilitación de páginas web o la posibilidad de renovar la licencia de conducir desde la PC. Se trata de una acción conjunta entre todos los actores públicos involucrados en hacer más democrática una sociedad. Es una cuestión evidentemente política que supera la técnica.

Un gobierno electrónico pone a disposición diversos canales que ayudan a mejorar la información y los servicios prestados a los habitantes. Igualmente, permite que ellos puedan tener una mayor participación en las políticas públicas. Por otro lado, ayuda a ser más eficiente y transparente la gestión del Estado. La implantación de un programa de este tipo implica para el sector oficial tanto un cambio cultural como la reorientación de sus procesos hacia el ciudadano-cliente.

Un gobierno que dispone de tecnologías para facilitar su interacción con otros gobiernos y con los habitantes encuentra que mejora la rapidez y calidad de los servicios públicos ofrecidos, por tanto, la atención ciudadana; disminuyen los costos operacionales; mejora la comunicación y la coordinación de trabajo entre las organizaciones oficiales; contribuye con la preparación de los Estados hacia una sociedad de la información, y favorece la transparencia y la participación.

Por medio de la plataforma adecuada es posible superar la burocracia y acceder 24/7 a realizar un trámite esencial. Esta posibilidad aumenta la confianza del ciudadano y fortalece las vías de inclusión para aquellos que viven en lugares apartados o se les dificulta trasladarse.

Ningún gobierno debería postergar sus esfuerzos por estar más cerca de su gente. Con la implantación de soluciones informáticas precisas, es factible controlar la gestión de solicitudes y trámites, mantener historiales y ofrecer información en tiempo real. No obstante, más allá de la atención a la población, un gobierno que verdaderamente adopte TI y cree un sistema de información lo suficientemente amplio y efectivo será depositario de un importante tesoro público: la información.

Los desafíos del gobierno digital radican entonces en la capacidad de los sistemas de integrar datos e información en diferentes lenguajes y plataformas; también en la agilidad para adecuar los softwares en función de las políticas emergentes, como aquellas relacionadas con transparencia, acceso a la información, manejo de datos o privacidad. De la misma forma, en disminuir la brecha digital y garantizar el acceso a internet a una población cada vez mayor para que haga uso de los mecanismos y continúe alimentando los programas.

 

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6 razones de peso para integrar ERP y comercio electrónico

El e-commerce, o comercio electrónico, representa una de las mayores oportunidades de negocio para las empresas que buscan llegar directamente al cliente o consumidor final (B2C). Se trata de una modalidad del comercio aún considerada innovadora, pero que en algunos años será apreciada como vital para numerosos sectores, especialmente retail.

Esta disciplina busca aumentar el potencial de facturación al establecer un canal adicional por donde interactuar con los seguidores de una marca, lo que para la organización implica elevar las habilidades para gestionar con eficiencia sus operaciones.

Al crear una tienda online, aumenta la complejidad para dirigir un negocio: se incrementa el número de tiendas que atender, la cantidad de ventas, el volumen de clientes, etc. Frente a este desafío, los sistemas de planificación de recursos empresariales (ERP por sus siglas en inglés) presentan claros beneficios al facilitar el manejo de cada área de la empresa.

Mientras el comercio electrónico busca aumentar las ventas, un sistema ERP busca disminuir costos operativos y aumentar la productividad, de allí que conformen una dupla excepcional para mejorar la rentabilidad de la compañía.

 

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beneficios y ventajas de integrar e-commerce y ERP

 

  1. Menos faltas de origen humano. La automatización de tareas disminuye el riesgo de errores devenidos por el tratamiento manual de pedidos, precios, ventas, contabilidad, clientes, etc. Asimismo, da mayor agilidad y celeridad a los procesos.
  1. Información precisa en el tiempo preciso. Con la integración de ambas plataformas es posible acceder a los datos necesarios en tiempo real, lo que posibilita dar al cliente la respuesta correcta en el menor tiempo posible.
  1. Manejo óptimo de inventario. Integrar ambos sistemas ayuda a mantener actualizados los datos de compra y venta de productos, permitiendo la planificación de compras y la gestión excepcional de stock.
  1. Entregas en tiempo y forma. Los sistemas e-commerce suelen proveer un gestor de pedidos; sin embargo, los ERP permiten gestionar el flujo de pedidos con mayor efectividad, lo que propicia una experiencia altamente satisfactoria para el usuario.
  1. Relaciones enriquecedoras con los clientes. La interacción rápida y sencilla que se puede generar gracias a un ERP agiliza el proceso de compra del cliente. Igualmente, la solución facilita la retroalimentación para conocer los aspectos a mejorar.
  1. Éxito comercial. Las funcionalidades de los sistemas y la enorme cantidad de información que en estos se genera, otorgan una visión global del negocio que ayuda a tomar mejores decisiones y diseñar estrategias comerciales cada vez más acertadas.

Adecuar las soluciones en función de su integración no solo facilita las tareas cotidianas, sino que impulsa el alcance de los objetivos en el lapso programado y permite la gestión relevante de aquellos factores que resultan clave para el crecimiento del negocio, como el manejo de stock.

 

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