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ERP, negocio y big data

En los últimos años se han generado más datos que en todo el curso de la humanidad.

De acuerdo con el estudio sobre big data realizado en 2015 por OBS Business School, cada minuto, 4,1 millones de búsquedas son realizadas en Google; 3,3 millones de actualizaciones se comparten en Facebook; casi 40,000 fotografías son subidas a Instagram; más de cien horas de video son subidas a Youtube; 32,000 horas de música son escuchadas en streaming, y 34,7 millones de mensajes instantáneos son enviados por internet. En total, se estima que en tan solo sesenta segundos son transferidos más de 1,570 terabytes de información.

Para 2020 se estima que en el mundo habrá más de 6,100 millones de usuarios de smartphones y más de 30,000 millones de dispositivos estarán conectados a internet, lo que evidenciará un impacto considerable sobre la economía global.

La transición a soluciones tecnológicas basadas en datos en los próximos años supondrá aportaciones astronómicas en todas las regiones. Y el porcentaje de empresas que no había considerado incorporar proyectos de big data a sus planes estratégicos se irá reduciendo conforme esta vaya mostrando sus alcances y aplicaciones que, por ahora, se podrían considerar incalculables.

 

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Planificación y analítica

Las organizaciones se enfrentan a un volumen de datos en continuo crecimiento, datos que provienen de distintas fuentes que es preciso gestionar con eficiencia para que realmente aporten valor al negocio.

Tanto en el entorno de las pymes como de las grandes corporaciones pueden obtenerse oportunidades muy provechosas si se cuenta con las soluciones tecnológicas apropiadas. Entre estas figuran, con un protagonismo bastante destacado, los sistemas para la planificación de recursos empresariales (ERP): de la informática, la columna vertebral de la gestión de toda la organización.

Para que un ERP pueda adecuarse a las demandas de la era digital o la cuarta revolución industrial, este debe poder trascender del manejo de tangibles (inventarios, equipos, contabilidad y finanzas, fabricación) al manejo de intangibles (datos). Esto implica la habilitación de una plataforma con capacidades analíticas e integrada a la Big data que facilite y fundamente la toma de decisiones en diferentes áreas de la compañía.

Numerosas organizaciones todavía emplean ERP que fueron ideados para entornos que se han transformado de manera radical, por lo que la visión corporativa no logra ser lo suficientemente amplia y clara para afrontar con agilidad los escenarios que la hipercompetencia ha puesto sobre el tablero.

Si se tiene en cuenta el conjunto de beneficios que un ERP aporta a la organización y que las estrategias de negocio más novedosas se nutren de los datos –para lo cual la capacidad de almacenamiento es fundamental–, la conjugación de los sistemas de planificación empresarial y la big data se presenta como una idea congruente cuya gestión de información permitirá movimientos corporativos y comerciales más fluidos y certeros.

Según el mismo estudio, el sector privado latinoamericano se muestra confiado en cuanto a la generación de ventajas competitivas que las tecnologías de información y sus disciplinas asociadas pueden facilitar. En este sentido, serán aquellas compañías que consideren en sus decisiones estratégicas aplicaciones ERP y macrodatos las que más partido saquen de la optimización de los procesos y la posibilidad de detección de oportunidades.

 

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Los datos: cimiento de la información fiable

Uno de los errores más frecuentes en torno a los sistemas para la planificación de recursos empresariales (ERP) está asociado con la preparación y la limpieza de los datos. Una compañía que subestima estos aspectos y toma decisiones sobre información errónea, no solo retrasa el retorno de la inversión sobre la aplicación, sino que se expone a surcar un mar tormentoso sin timón ni vela alguna. Al momento de reconocer la falta, la organización termina empleando un tiempo excesivo tratando de resolver los aprietos relativos a la calidad, lo que evidentemente distancia a la compañía del cumplimiento de los objetivos y en el transcurso puede incrementar los costos de la solución.

¿Cómo deben ser los datos?

Para evitar el desperdicio de recursos y marcar los pasos de la empresa con seguridad, los datos deben ser de calidad. Esta condición, de acuerdo con las normas ISO/IEC 25012, está definida por cinco características esenciales:

  1. Exactitud: representación correcta del valor del atributo deseado (integridad).
  2. Completitud: los datos deben tener valores para todos los atributos necesarios.
  3. Consistencia: no hay lugar para la contradicción ni la incoherencia entre valores.
  4. Credibilidad: los atributos de los datos deben ser creíbles para los usuarios.
  5. Actualidad: los valores de los atributos deben ser válidos para su contexto de uso.

 

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El volumen de datos a tratar y el tipo de operaciones a realizar definen cuán sofisticadas ameritan ser las herramientas a emplear.

No tiene importancia si los datos de la empresa son estructurados o no estructurados, tampoco si se encuentran en un servidor local o en la nube. Siempre deben ser fiables. De lo contrario, los errores pueden perjudicar las operaciones, aumentar costos y disminuir la rentabilidad. Si el sector financiero o contable maneja datos equívocos en su ERP esto puede desembocar en sanciones administrativas. Ni hablar de la pérdida de la habilidad para planificar que la información desatinada supone para los directivos o líderes de cualquier organización.

El entendimiento de los requisitos que deben cumplir los datos es un paso importante para elevar su calidad. Tener la capacidad y los instrumentos para descubrir, corregir o eliminar registros inexactos ayuda a mejorar tanto la información como los procesos que la crean, por consiguiente, facilita la construcción de cimientos sólidos para erigir estrategias acertadas y cónsonas con la realidad.

 

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Una vez listo el sistema, ¿qué sigue?

Ya se encuentra operativa la nueva suite de negocios que colmará de beneficios y ventajas la organización. Ese sistema que permitirá tomar mejores decisiones, adecuarse a los escenarios con agilidad y aprovechar las oportunidades manera sagaz. Pero ahora, ¿qué debemos hacer?, ¿cuál es el siguiente paso para hacer valer la inversión y explotar la solución a todas sus anchas?

Una vez implantado un sistema para la planificación de recursos empresariales (ERP), la gestión de relaciones con los clientes (CRM), la inteligencia de negocios (BI), o bien una suite que integre todas estas o más aplicaciones, es primordial definir cuáles son los indicadores clave que permitirán evaluar el ejercicio de la firma (KPI). Para llegar a ese punto, es imperativo que previamente se hayan identificado los aspectos del negocio que deben ser medidos, lo cual pareciera una obviedad, pero en la práctica muchos ejecutivos no se detienen a estudiar con profundidad qué debe mejorarse, por consiguiente, las labores de medición resultan inoperantes.

Un KPI o indicador clave de desempeño posibilita conocer el rendimiento de la empresa en un periodo determinado. Por lo general, es una medida expresada en valores porcentuales que indica si el camino que sigue la compañía es el correcto. Sirve para cuantificar el grado de cumplimiento de los objetivos, por lo tanto, ayuda a señalar la línea de acción a seguir.

Existen KPI para diversas áreas de una organización como ventas, servicio al cliente, compras, logística, etc. En cualquiera de los casos, para que sea efectivo un KPI debe cumplir con determinadas características: poder medirse en el tiempo, ser específico, medible, alcanzable y realista. Asimismo, debe ser significativo para el negocio y servir para definir parámetros.

Indicadores clave en operaciones comerciales

Regularmente, en lo que concierne a las operaciones comerciales los indicadores clave se dividen en dos categorías: los indicadores de resultados –mejor conocidos como KRI– (volumen de ventas, cartera de clientes, alta de nuevos clientes, utilidades) y los indicadores de gestión (cantidad de llamadas realizadas, número de visitas efectuadas, cantidad de clientes atendidos por vendedor, porcentaje de efectividad de cierre de ventas). Ambos proveen una visión global de lo que acontece en la compañía.

Por otra parte, para alcanzar una mayor visibilidad de los indicadores muchas organizaciones encuentran práctico dividir las métricas según la etapa del proceso comercial, así, en la fase de preventa podrían definirse los valores relativos a prospectos alcanzados; tiempo y porcentaje de conversión, y actividades del vendedor. En el lapso de venta, ventas por cliente, producto, periodo, región; comisiones de vendedores; márgenes brutos; descuentos aplicados, y cumplimiento de metas. En la posventa, índice de satisfacción del cliente; devoluciones; y reclamos.

El valor real de la información que se genera en los sistemas informáticos está en tomar el contenido y analizarlo en función del plan estratégico de la empresa. Una fuerza de ventas que tenga claros los objetivos e indicadores clave, y además cuente con la solución adecuada, podrá gestionar de manera más eficiente los procesos y contribuir efectivamente con la generación de estándares de relevancia.

 

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6 razones de peso para integrar ERP y comercio electrónico

El e-commerce, o comercio electrónico, representa una de las mayores oportunidades de negocio para las empresas que buscan llegar directamente al cliente o consumidor final (B2C). Se trata de una modalidad del comercio aún considerada innovadora, pero que en algunos años será apreciada como vital para numerosos sectores, especialmente retail.

Esta disciplina busca aumentar el potencial de facturación al establecer un canal adicional por donde interactuar con los seguidores de una marca, lo que para la organización implica elevar las habilidades para gestionar con eficiencia sus operaciones.

Al crear una tienda online, aumenta la complejidad para dirigir un negocio: se incrementa el número de tiendas que atender, la cantidad de ventas, el volumen de clientes, etc. Frente a este desafío, los sistemas de planificación de recursos empresariales (ERP por sus siglas en inglés) presentan claros beneficios al facilitar el manejo de cada área de la empresa.

Mientras el comercio electrónico busca aumentar las ventas, un sistema ERP busca disminuir costos operativos y aumentar la productividad, de allí que conformen una dupla excepcional para mejorar la rentabilidad de la compañía.

 

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beneficios y ventajas de integrar e-commerce y ERP

 

  1. Menos faltas de origen humano. La automatización de tareas disminuye el riesgo de errores devenidos por el tratamiento manual de pedidos, precios, ventas, contabilidad, clientes, etc. Asimismo, da mayor agilidad y celeridad a los procesos.
  1. Información precisa en el tiempo preciso. Con la integración de ambas plataformas es posible acceder a los datos necesarios en tiempo real, lo que posibilita dar al cliente la respuesta correcta en el menor tiempo posible.
  1. Manejo óptimo de inventario. Integrar ambos sistemas ayuda a mantener actualizados los datos de compra y venta de productos, permitiendo la planificación de compras y la gestión excepcional de stock.
  1. Entregas en tiempo y forma. Los sistemas e-commerce suelen proveer un gestor de pedidos; sin embargo, los ERP permiten gestionar el flujo de pedidos con mayor efectividad, lo que propicia una experiencia altamente satisfactoria para el usuario.
  1. Relaciones enriquecedoras con los clientes. La interacción rápida y sencilla que se puede generar gracias a un ERP agiliza el proceso de compra del cliente. Igualmente, la solución facilita la retroalimentación para conocer los aspectos a mejorar.
  1. Éxito comercial. Las funcionalidades de los sistemas y la enorme cantidad de información que en estos se genera, otorgan una visión global del negocio que ayuda a tomar mejores decisiones y diseñar estrategias comerciales cada vez más acertadas.

Adecuar las soluciones en función de su integración no solo facilita las tareas cotidianas, sino que impulsa el alcance de los objetivos en el lapso programado y permite la gestión relevante de aquellos factores que resultan clave para el crecimiento del negocio, como el manejo de stock.

 

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ROI, faro del proyecto ERP

La implantación de un sistema ERP (Enterprise Resource Planning) supone un hecho trascendental para la empresa. Se trata de un proyecto clave para mejorar la productividad en la compañía que ha pasado de ser un factor de competitividad a un recurso básico para la pyme que busca el crecimiento sostenido.

Como en cualquier tipo de inversión, es preciso determinar cuánto dinero aporta la nueva solución informática. Para obtener este conocimiento, sirve emplear la fórmula ROI (retorno de la inversión o return on investment por sus siglas en inglés); sin embargo, no es del todo posible afirmar que por dicha vía se pueda obtener el cálculo exacto de éste, y es debido a que la mayoría de las variables a medir son intangibles, llevarlas a un valor numérico es prácticamente imposible. Ahora bien, eso no quiere decir que la imposibilidad de llegar a un cálculo exacto haga inútil el esfuerzo de realizar una estimación con fines orientativos, que aporte una visión cercana del desembolso en tecnología.

Obtener una aproximación servirá de forma considerable para valorar el rendimiento del ERP. Para ello, existen varias maneras de calcular el retorno de la inversión -aplicables también para los proyectos de implantación de CRM y BI-. Las más habituales consisten en abordar la relación coste-beneficio así:

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En el conjunto de costes o inversión a considerar se encuentran, por ejemplo, los importes por licencia de software, infraestructura TI, consultoría, análisis, diseño, migración, mantenimiento, capacitación, recursos humanos, gestión del cambio, etc. Algunas de estas variables podrán ser determinadas con facilidad a través de facturas; en otros casos, la asignación de un monto específico será más compleja por lo intangible de los elementos.

Muchos de los beneficios se pueden determinar según los objetivos al inicio del proyecto. Son también difíciles de cuantificar. Pueden expresarse de varios modos: automatización y mejora de procesos, optimización del tiempo, mejora en el control de inventarios, eliminación de tareas repetitivas, disminución de errores de factor humano, control financiero, diversificación de la oferta o productos, aumento de la cartera de clientes, mejora en la satisfacción del cliente, fiabilidad de la información, entre otros.

Por otro lado, existen gastos adicionales que podrían encerrar aspectos como viáticos. Es primordial esforzarse en cuantificar y dimensionar tanto los gastos directos como indirectos. Asimismo, no olvidar los imprevistos.

En términos financieros, el ROI proporciona una justificación sólida para la implantación del ERP. Es tanto una herramienta para seleccionar el sistema como una métrica para medir el éxito relativo a su implantación. Es el instrumento que dará las mejores luces sobre el rendimiento de la inversión y ayudará a corregir los procesos hasta que los beneficios sean plenamente efectivos. Mientras más concreto sea el análisis de sus componentes, más exacto será su cálculo.

 

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Tras la conquista del cliente omnicanal

–Necesito una cafetera, pero quiero una de esas francesas con sistema de prensa –dijo Paula una tarde antes de salir de la oficina.

Al llegar a su casa, luego de pasar una hora en el tortuoso tráfico defeño, y ordenar algunas cosas, tomó su tablet para realizar la respectiva búsqueda de la cafetera en Google. Examinó al menos tres tiendas. Finalmente encontró un establecimiento a 800 metros de su hogar que tenía justo la que consideraba perfecta: la verde manzana que combinaba con los demás utensilios de la cocina y con capacidad para seis tazas.

–¿Será que paso mañana por el local o hago la compra en línea de una vez? –pensó.

Tras considerar lo congestionado de las calles; el volumen de trabajo; los comentarios positivos sobre el comercio en redes sociales; procedencia del artículo; precio, y rapidez de entrega, decidió hacer la compra al instante por medio de la plataforma e-commerce de la tienda. Seleccionó el modelo, color y método de pago; completó la información sobre la titularidad de la tarjeta con que pagaría a tres meses sin intereses y la dirección donde recibiría el paquete en el horario seleccionado.

Fue una operación precisa, ágil y segura lo que permitió que Paula compartiera ese mismo domingo su primer café prensado en el desayuno familiar.

Definitivamente hubo un cambio

La forma en que Paula hubiese comprado la cafetera hace cinco años no es la misma que la actual. Hoy es visto de manera corriente que el proceso de compra inicie con la consulta en la web sobre el desempeño de un determinado producto, y termine con el pedido de éste desde un smartphone a la medianoche.

Al estilo de compra que integra diversos dispositivos y soportes para llegar a la conversión se le conoce como experiencia omnicanal, por lo tanto, al individuo que recurre a esta forma se le denomina cliente omnicanal.

Los niveles de información y empoderamiento que un comprador puede tener gracias a las tecnologías no tienen precedentes. Las posibilidades que la informática ha generado en torno al marketing y los procesos comerciales han dado paso a nuevas teorías que ameritan un abordaje dinámico. Lo que es hoy ya no lo será mañana. El Internet de las Cosas lo puede afirmar.

 

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Vamos o nos quedamos

Las empresas que  aún no consideran la transformación digital como una opción, difícilmente ampliarán su cuota de mercado, fidelizarán a los usuarios o incursionarán en nuevos modelos de negocio. Perderán oportunidades que serán aprovechadas por una competencia capaz de estar en el lugar adecuado cuando el cliente lo solicita.

Para continuar siendo competitiva, la organización debe reorientar su pensamiento en función del usuario y las herramientas que provee el mercado para alcanzarlo. Debe dejar la comodidad de lado y asumir el reto de estar donde está el cliente, trátese de una tienda física o virtual, con atención telefónica, vía e-mail o chat. Debe otorgar una solución óptima a través de cualquier vía y generar una experiencia memorable. Para ello es indispensable integrar electrónicamente todo lo que esté al alcance de la compañía: sistemas ERP, CRM, e-commerce, Business Intelligence, inteligencia artificial, etc.

En la medida en que la empresa emplee y vincule las plataformas diseñadas para mejorar los procesos y la rentabilidad, y explote con tino los datos e información que en ellas se genera, podrá afirmar que ejerce la transformación digital con todas las letras, desarrollando una estrategia verdaderamente centrada en el consumidor y alineando la cualidad omnicanal de la firma con el perfil omnicanal del cliente.

Por último, contar con la asesoría precisa para abordar la diversidad de formas en que los procesos transaccionales pueden darse en el presente, incrementará las posibilidades de éxito y diferenciará a la organización de aquellas que decidieron no emprender el viaje tras ese seguidor con el poder de aumentar la utilidad.

 

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En el tren del e-commerce

El alcance de internet invita a que la industria retail piense en múltiples canales. Considerar vender en un solo lugar no hace frente a un entorno donde las leyes de mercado avanzan de manera veloz y el cambio generacional, que presenta nuevos hábitos de consumo, es un hecho.

Ciertamente, a México le falta mucho por recorrer para equipararse con las naciones que lideran la participación en el e-commerce mundial, como China o India. No obstante, los estudios muestran que la venta online en el país va hacia delante y sin retorno, lo que representa una oportunidad de oro para las organizaciones con visión y disposición para experimentar nuevos modelos de negocio.

De acuerdo con el Estudio Comercio Electrónico 2016 de AMIPCI (Asociación Mexicana de Internet), México ha registrado la siguiente realidad:

  • En 2015, el valor de mercado de comercio electrónico creció 59% al pasar de 162.10 (2014) a 257.09 millones de pesos.
  • Entre mayo y julio de 2016, alrededor de siete de diez usuarios de la web realizaron una compra en línea.
  • De 2014 a 2015, se sumaron diez millones de internautas nuevos.
  • En 2016, el gasto trimestral por comprador aumentó 17% con respecto al año anterior.
  • La intención de compra por medio de computadoras es de 86% (2016).
  • El aspecto más valorado es la seguridad, seguido del precio y promoción (2016).
  • Después de Brasil, México es el país latinoamericano con más participación en e-commerce.

 

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Las empresas que aún no han subido al tren del comercio electrónico tienen en frente un escenario positivo, que implica un despliegue tecnológico preciso para garantizar transacciones digitales con agilidad y seguridad. El contexto demanda el empleo de plataformas que permitan brindar a los clientes experiencias cautivadoras y personalizadas a lo largo de diferentes canales. En este sentido, es primordial contar con un sistema que unifique los puntos de venta con el comercio en línea, e involucre datos e información de los procesos operacionales.

NetSuite es la solución tecnológica más extendida en el mundo que integra e-commerce con ERP y CRM.  Permite optimizar la relación comercial a través de una sola aplicación, lo que ofrece una visión completa de todas las operaciones comerciales de la compañía y empodera a los usuarios para dar seguimiento a los procesos y otorgar la respuesta ideal para el cliente.

A la par que la brecha digital se achica para permitir la participación de cada vez más personas en el medio electrónico, NetSuite propone a la organización explotar el comercio online con seguridad y confianza. Se presenta ante las pequeñas y medianas empresas como una de las soluciones más prácticas para adecuarse a las circunstancias y sacar el máximo de utilidad.

 

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La metodología para implantar un sistema de gestión

Cuando en una organización finalmente llega el momento de implantar el sistema que ayudará a mejorar las operaciones y la rentabilidad, se trata de un hecho trascendental que demanda ser abordado con una metodología exhaustiva que disminuya riesgos y aumente las probabilidades de éxito de la inversión.

De sistema no se cambia todos los días. Bien sea que se trate de la puesta en marcha de ERP (Enterprise Resource Planning), CRM (Customer Relationship Management) o Business Intelligence, el proceso para una correcta implantación implica el desarrollo de una infraestructura tecnológica, cambios en los procesos organizacionales y el involucramiento de los usuarios, por lo que la aplicación de una metodología definida es clave para obtener los resultados esperados.

 

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El conjunto de métodos más apropiado para adoptar tecnologías de información en la empresa se fundamenta en seis fases:

Diagnóstico. En este curso se estudia cómo opera el negocio para estimar requerimientos, costos y alcance. Una vez validada la solución en función de las necesidades de la organización, lo ideal es disponer de un prototipo que presente los componentes del sistema.

Análisis. Permite conocer a fondo cómo se llevará a cabo la implantación mediante la definición del qué, cómo y cuándo. Implica la elaboración de planes de trabajo, control de cambios, comunicación, entrenamiento, de infraestructura, de migración de datos, de prueba, etc.

Diseño. Define cómo será configurado el sistema. Consiste en construir el diseño de la solución de acuerdo con las integraciones funcionales precisadas, adaptaciones particulares, aplicaciones, interfaces y el modelo de migración de datos.

Construcción. Se debe configurar el sistema ya diseñado. Corresponde desarrollar adaptaciones de aplicaciones e interfaces; migrar los catálogos y datos que servirán de base, y realizar pruebas para asegurar que todo opere correctamente.

Implementación. El sistema debe operar en línea con la información que los usuarios procesan cada día. Implica la capacitación de colaboradores. Corresponde realizar pruebas integrales y unitarias; concluye la configuración de ambientes, y cargan catálogos y saldos iniciales.

Operación. Se debe verificar que el sistema opere de manera estable y que el proceso de transición concluya exitosamente. La empresa que estrena la solución debe contar con el soporte técnico y funcional necesario para que los usuarios emitan reportes correctamente.

La complejidad de una implantación amerita que, como regla, se deba documentar cada etapa del proyecto con fechas, detalles y responsables de área, desde el diagnóstico hasta la operación. Sin embargo, la operación de la solución no garantiza el éxito de la implantación. Lo conveniente es seguir un plan de seguimiento de calidad y un plan posterior de optimización que sean ejecutados con el mismo cuidado que el puesto previamente.

Una empresa consultora en TI que cuenta con una metodología probada, perfeccionada a lo largo de su trayectoria, indefectiblemente posee una ventaja competitiva sustancial frente a aquellas que aún no afinan sus métodos. Conozca cómo trabajamos.

 

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¿Por qué NetSuite?

 

—En nuestra pyme tenemos tal requerimiento, tal realidad y tales opciones.

—Entonces, ¿cuál solución debemos escoger?

—La número uno en el mundo

 

La elección del sistema de gestión empresarial es una de las más delicadas que se puede llegar a tomar a lo largo de la vida de una organización. Y no es para menos. La adopción de tecnologías requiere de tres factores determinantes: tiempo, dinero y esfuerzo, aspectos que si no logran ser abordados adecuadamente podrían desembocar en el fracaso de la implantación, por lo tanto, en la pérdida de recursos difíciles de recuperar.

La pyme de hoy debe cumplir con determinadas exigencias para mantenerse en el mercado y crecer en función de los objetivos empresariales. La escogencia de la solución informática que marcará la ruta a seguir en cuanto a la operatividad y estrategias de la compañía debe obedecer no sólo a las necesidades específicas de negocio, sino que, para tratarse de una implantación duradera, debe obedecer también a la tendencia de las tecnologías de información, requisitos que bien ha sabido comulgar Oracle por medio de NetSuite, el software empresarial en la nube líder a escala global.

No es difícil comprender por qué NetSuite es la solución número uno en el mundo. Un compendio de cualidades la definen como la decisión corporativa más acertada en un planeta hecho de medianas y pequeñas empresas:

  • Integra ERP, CRM e e-commerce. Los componentes modulares se acoplan perfectamente para brindar a la organización un panorama completo del negocio y favorecer la toma de decisiones.
  • Está alojada en la nube. Permite acceder a información confiable de forma segura y en cualquier dispositivo, momento y lugar.
  • Posee un costo alcanzable. La posibilidad de contrato por medio de una suscripción anual la hace enormemente accesible para las compañías formales que buscan el crecimiento sostenido.
  • Es de rápida implantación. Debido a su practicidad y de acuerdo con el modelo y experiencia de la firma consultora, podría ser implantada en tan solo cien días.
  • Se actualiza continuamente. Los avances, actualizaciones y adaptaciones se realizan directamente de la nube, lo que aumenta la cualidad de practicidad de la inversión.
  • Es fácil de usar. La navegación sencilla y personalizable provee una experiencia de usuario enriquecida. Permite crear campos, pantallas y reportes para cada proceso de negocio.
  • Es flexible y adaptable. El tamaño y giro de la empresa no es un impedimento para NetSuite. Su capacidad de adaptación propiciará la evolución al ritmo requerido.
  • Es segura. Cumple con los estándares internacionales más rigurosos de seguridad en sistemas.

Los beneficios y ventajas son múltiples. NetSuite unifica la información generada en todas las áreas de la organización, le facilita ser más productiva y reducir costos operativos. Finalmente, otorga la posibilidad de acceder a una demostración del sistema para terminar de cerrar la toma de decisiones y abrir a la compañía las puertas de la innovación.

 

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Doce consejos para prevenir ciberataques en la empresa

La delincuencia cibernética está a la orden del día. México no escapa de ello. La propagación del virus conocido como ransomware puso en jaque la seguridad informática de numerosas empresas a escala global y las llevó a cuestionarse sobre las medidas que poseen para prevenir este tipo de ataque.

El tráfico de información es vital para las organizaciones, pero también es el objetivo de delincuentes y estafadores que operan mediante cifrados y secuestro de archivos, por ejemplo. Para impedir cualquier afectación cibernética en la empresa y proteger los preciados datos que se generan en la compañía, se recomienda seguir las sugerencias numeradas a continuación:

  1. Evitar abrir correos electrónicos de remitentes desconocidos. La suspicacia es la mejor aliada para esquivar ofertas tan tentadoras como fraudulentas recibidas vía web. Por lo general, los malware acceden a los equipos y sistemas corporativos mediante esa ruta.
  2. Evitar descargar softwares de sitios no confiables. Aplica de igual forma para la descarga de contenidos multimedia por redes colaborativas o de intercambio.
  3. Recurrir a servicios en la nube. El clouding ayuda a evitar la pérdida de datos, además, contar con sistemas CRM o ERP alojados en la nube facilitan el flujo y tratamiento de información en cualquier momento desde cualquier dispositivo y lugar.
  4. Realizar back up o respaldo. Además de los servicios en la nube, no está demás realizar respaldos periódicos de los datos e información generados en cada área de la organización.                                                                                                          
  5. Formar a los usuarios. La interconectividad y cantidad de dispositivos empleados hoy en las empresas amerita usuarios de la red informados y capacitados para identificar posibles amenazas y saber proceder en caso de afectación.
  6. Activar antivirus y cortafuegos. Ayuda a detectar amenazas oportunamente para bloquearlas o advertir riesgos. Mantener actualizados los sistemas en la compañía facilitará las acciones preventivas.
  7. Implementar protocolos de seguridad adecuados. Fortalecerá el cifrado al transferir archivos de un lugar a otro, lo que evitará intromisiones y la consecuente interceptación de la información.
  8. Revisar contraseñas y habilitar perfiles. Los hackers disponen de programas avanzados para vulnerar accesos restringidos. Crear contraseñas difíciles de averiguar es fundamental. Los perfiles de usuarios apoyan la tarea.
  9. Verificar sites usuales. Auditar los sistemas de seguridad de las páginas frecuentes utilizadas por los empleados permitirá saber si éstas cumplen con las normas de protección necesarias para la red.
  10. Evitar conexión a redes inalámbricas desconocidas. La ciberdelincuencia también opera mediante la habilitación de puertos wifi falsos para robar credenciales. Evitar redes desconocidas o públicas es imperativo para la seguridad de la información.
  11. Descartar memorias USB desconocidas. Parece una obviedad; sin embargo, dejar a propósito memorias contaminadas en la empresa es una de las tácticas más comunes de los ciberdelincuentes para afectar equipos. La curiosidad por saber qué guarda el dispositivo puede desencadenar una crisis informática.
  12. Evitar acceder a redes sociales personales desde equipos corporativos. De nuevo la suspicacia es la aliada. Mensajes como “haz clic para ver…” o “no creerás lo que sucedió…” podrían permitir la entrada de algún malware a la red corporativa.

Estar informado y actuar preventivamente es clave para sortear cualquier ataque. ¿Ya realizaste el mencionado check list en tu organización?

 

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